Cuando nuestros movimientos son deficientes o la fuerza muscular y la flexibilidad están comprometidas, los tejidos blandos (músculos, fascias y tendones) y las estructuras articulares (meniscos, cartílago y huesos) sufren cambios. El resultado a medio y largo plazo, suelen ser dolores y lesiones en estructuras musculares, articulares y nerviosas.

El tratamiento de fisioterapia activa, consiste en detectar y corregir los patrones de movimiento incorrectos que predisponen a padecer lesiones y dolores, aliviando el estrés de los tejidos dolorosos y permitiendo a la inflamación a desaparecer.

El experto en fisioterapia activa, está especialmente entrenado para valorar, explorar y buscar los ejercicios correctivos y el entrenamiento más adecuado a cada caso.

Esta forma de tratamiento es en algunos casos suficiente, y en otros es el complemento de tratamientos de terapia manual de fisioterapeutas y osteópatas.